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Cataluña, nacionalismos y rencores.

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Bismarck dijo: “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”.

En nuestra nación tenemos varias costumbres y sentimientos. Más o menos hemos conseguido mantener una unidad y un sentimiento nacional, aunque hay un lugar donde parece no ser así, Cataluña. Como si se tratase de un órgano que rechaza un cuerpo, el cuerpo de España, este órgano patalea, llora y lanza todo tipo de acusaciones sobre España, desde las más elaboradas y complejas hasta las más absurdas. Al parecer si uno se pone a pensar y a observar con un buen ojo, se dará cuenta de que el nacionalismo Catalán está fabricado por los políticos y que estos manejan a los independentistas como si fueran un rebaño de ovejas.

El principal problema que se tiene en esta situación es el fanatismo, alimentado por el odio y por el resentimiento. Para hacer una revolución solo hay que seguir unos simples y sencillos pasos: lo primero es echarle la culpa a alguien, ¡por supuesto! ¿Y averiguad quien tiene la culpa?: España, el franquismo, el fascismo del Partido Popular etc... Lo segundo es tener a una cohorte de ignorantes, gente con poca capacidad de pensar por sí misma, alguien que no se interese por la historia ¿Quiénes pueden ser los candidatos? Pues jóvenes y no tan jóvenes eufóricos, con ganas de protagonismo, de tragarse el mundo y por supuesto con un dolor y una ira inmensos que les ha sido infundido por la élite política. Y por último las promesas y mentiras: ¡La gran nación de Cataluña, que decidió liberarse del yugo opresor, que acabó con la tiranía de la España fascista, que es independiente y …! Estoy seguro que todos los independentistas tienen este pensamiento en la cabeza, pero ni uno de ellos se detiene a quitarle la mordaza al razonamiento y a la duda.

 La independencia de Cataluña puede tener consecuencias devastadoras. Gran cantidad de empresas están migrando, y muchas lo harán si la CUP consigue lo que quiere. Europa no reconocerá a Cataluña como país, su economía puede irse a pique, montones de españoles abandonarán sus hogares y trasladarán sus negocios a otro sitio, y lo peor de todo; el odio. Es posible que sucedan peleas de forma habitual, por ejemplo, al entrar en una tienda y hablar en castellano puede que el tendero/a no te atienda y te invite a abandonar el lugar con el ceño fruncido mientras te dice todo tipo de obscenidades. También al ser independiente y autosuficiente se olvidará de los países que la rodean pero estoy seguro que no se olvidarán por dar un ejemplo; de las ayudas comunitarias, de los derechos que ofrece la UE a sus miembros. Es decir, Cataluña se sentirá independiente y capaz de valerse por si misma, pero se con casi total seguridad que dependerá de alguien.

Para ir concluyendo, me gustaría decir que los nacionalismos pusieron patas arriba el orden político y social a durante la primera mitad del siglo pasado, se destruyeron países y familias por motivos estúpidos. Nuevamente nos estamos encontrando con este nacionalismo rancio, repetido como un mantra, empapado de racismo, de odio, de clichés. Que no digo que un pueblo no tenga derecho a decidir, sólo critico el pueril comportamiento de algunos Catalanes y Españoles. Por eso es muy importante librarse de toda influencia, de todo odio y rencor impuesto por quien sea. Debemos sentarnos a razonar, a meditar, porque sólo a través del entendimiento y la compresión se puede llegar a la solución adecuada. Siempre se debe tener precaución a la hora de decidir. Nunca hay que dejar que un sentimiento tan subjetivo como la identidad nacional domine las mentes de las personas.

09/10/2017 20:59 Adrián Mateos Gallego 2ºBH1 #. La independencia catalana

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