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aladecolibri

¿Victimas de la industria?

Realmente, es cierto que tanto la sociedad como los medios de comunicación ejercen una presión considerable sobre nosotros. Pese a lo cual, creo firmemente que la elección entre una dieta equilibrada o por el contrario, una poco variada, basada en productos ultraprocesados, depende de nosotros al cien por cien.

A lo largo de mi vida he visto como los adultos, nuestros propios padres, a veces con el único fin de que estemos bien alimentados no son capaces de establecer unos límites en el consumo,por ejemplo, de ultraprocesados o productos hipercalóricos. No estoy hablando de prohibir radicalmente la bollería industrial, ni cerrar esos queridos kioskos donde venden las chucherías que tanto éxito tienen entre los más pequeños. Hablo de concienciar, tanto a padres como a hijos, de explicarles que un buen desayuno no consiste en un vaso de leche con galletas o un bollo; o que esas hamburguesas y platos precocinados que compran tanto en restaurantes como en supermercados y que están tan de moda, igual algún día les acarrean graves problemas de salud; y que es más adecuado tomar una naranja de postre en lugar de ese delicioso brownie que parece tan apetitoso.

Por eso, hablando desde mi propia experiencia, la de una niña con algo de sobrepeso, a la que poco le importaba su alimentación y que por diversos motivos, durante la adolescencia, cambió radicalmente a una dieta considerada más saludable.Por esta razón, puedo hablar en primera persona,pues sé perfectamente que los cambios son difíciles y que llevar una alimentación basada en la comida rápida es mucho más cómodo. Sin embargo, en lo primero qen lo que debemos pensar es en nuestro bienestar.Y de nada sirven las excusas,a pesar de lo que la industria y la sociedad pretendan que  consumamos, debemos tener un carácter crítico y no dejarnos influenciar por estos factores a la hora de elegir nuestra dieta.

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