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La homosexualidad

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Hace unos años que alguien saliera del armario era impensable. En este aspecto no está mal vivir en un mundo como el actual, con plena libertad de expresar lo que uno siente. Aunque todo depende del lugar en el que te ha tocado vivir, no es lo mismo vivir en un pueblo donde la gente apenas trata con gente diferente, a vivir en una ciudad en la cual hay infinidad de gente con diversidad de gustos. En las ciudades se está más acostumbrado a todos los gustos y se tiende a aceptar más determinadas conductas.

Lo cierto es que cuando nos encontramos con un gay, la gente inculta se ríe de él y esta actitud no es la adecuada. En las ciudades está más aceptado este asunto pero en los pueblos es diferente. Vivimos en una sociedad muy avanzada y hay que evitar caer en el error de no aceptar los gustos de los demás.

Las familias con hijos gays al final acaban aceptando los gustos de su hijo. Las madres lo suelen llevar mejor, al contrario que los padres que son más reacios. Por el contrario hay familias que lo llevan con absoluta normalidad. Este asunto no es ningún problema, lo que si lo es que un hijo se drogue, de esto si que se tienen que ocupar los padres.

En definitiva, hay que aceptar a cada uno tal y como es y más si se trata de gustos sexuales.

28/01/2013 11:15 Alberto Porras Díaz #. La homosexualidad

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