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Argumentación; Víctimas y sospechas

Argumentación; Víctimas y sospechas

Primero vamos a decir que estamos en 2018. Es decir, cualquier conversación banal que termines teniendo con una persona cuyo pensamiento hacia el feminismo sea negativa o defienda el machismo.

Aún hay personas que se piensan que tienen en su poder la libertad de muchos y por ello pueden comentar y decir lo que quieran. En estos casos el “ponte en su piel” no suele ser muy útil porque es un comentario de un hombre hacia una mujer. Para empeorar la situación, estos comentarios que a muchos les parecen normales o no dañinos, realmente provocan que una chica joven, sobre todo, cuando sale de casa, vaya acobardada y no confíe en nadie. Aunque lo peor ocurre alguna desgracia y es entonces cuando nos encontramos con comentarios como “¿A qué padre se le ocurre dejarla hasta esas horas?” o “si fuese tapada no pasaría nada”. Sencillamente eso es deleznable. 

Lo que más asusta, es que siendo 2018 en lugar de reducirse el número de víctimas aumenta y no nos concienciamos de que porque algo no se está haciendo bien. Lo primero que uno debe saber es que si no conoce a esa persona no tiene ningún derecho de realizar ningún comentario en voz alta y saber qué le hará daño, principalmente por respeto a los demás. Estas navidades leí el best-seller sueco de una cantante llamada Jasmine Kara cuyo título era “Tell her she´s dead” (dile que ha muerto). En este libro narraba como la adolescencia se apodera de ti y terminas cayendo en una relación destructiva, sin libertad ninguna y controlada por tu pareja hasta el punto de que un insulto respecto tu aspecto físico termina siendo tu responsabilidad y esa persona tiene derecho a golpearte. Todo esto suena un poco exagerado, pero no lo es, y es uno de los aspectos que la sociedad actual ignora.

Aunque parece algo utópico, deberíamos enseñar primero la igualdad entre ambos sexos, matando los estereotipos según nuestro sexo. Seguidamente mostrar las consecuencias que estos comentarios acarrean e intentar acabar con ellos. A su vez, la mujer debe saber que callarse no es posible. Por decirlo de algún modo sería un mecanismo de error o acierto y el hombre al ver que esos comentarios realizados le traen consecuencias muy negativas, terminaría rectificando. Por ejemplo, si desde el primer momento le acarrea una denuncia, dejaría las bromas. Esa sería mi aportación para acabar con esto de una vez por todas.

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